Feliciano Casanova: “Entramos de lleno en la etapa en que el compliance fiscal también debe ser aplicado a los deportistas”

Feliciano Casanova Guasch

La actividad y trayectoria profesional de Feliciano Casanova ha estado siempre vinculada con la especialidad del derecho deportivo. Recientemente ha publicado “La fiscalidad de los agentes de deportistas”, en donde aborda el enrevesado intríngulis de los impuestos en esta profesión. A la pregunta de si hay inseguridades jurídicas en esta materia, se responde con el titular de la entrevista.

Esta entrevista se ha realizado mediante un cuestionario de preguntas enviado y contestado por correo electrónico. Recordamos además que pronto tendrá lugar la VI Jornada de Derecho Deportivo, centrada en el deporte inclusivo y adaptado. Os dejamos, además, un enlace a los últimos libros publicados sobre la materia.

¿Por qué estamos viendo últimamente tantos procedimientos de inspección y delitos fiscales en el deporte? ¿Hay inseguridades jurídicas?

 Principalmente debido a la utilización de sociedades interpuestas ubicadas en territorios de baja o nula tributación. Los deportistas (particularmente aquellos con altos contratos laborales) han venido utilizando sociedades para desviar parte de sus ingresos (derechos de imagen, contratos publicitarios,…). Un mecanismo que, de por sí, no debe considerarse contrario a la Ley.

El problema viene dado cuando el beneficiario efectivo de las rentas obtenidas por tales sociedades es el propio deportista y no las declara en territorio español cuando tiene la obligación de tributar por su renta mundial. 

Pero junto al anterior problema también emerge otro por la utilización de sociedades con residencia fiscal en España. Dichas sociedades han servido para incluir gastos particulares de esos deportistas, lo que ha motivado actas de regularización, en algunos casos con importantes cuotas dejadas de ingresar.

En definitiva, estamos ante un fin de ciclo en el que los deportistas (y sus asesores) deben replantear las conductas seguidas para evitar incurrir en los graves casos que todos hemos conocido. Entramos de lleno en la etapa en que el compliance fiscal también debe ser aplicado a los deportistas y al deporte en general.

¿Qué es un agente de deportistas y cuál es su función principal en términos realistas?

 El agente es la persona que orienta, aconseja y hasta dirige la carrera del deportista. Es un consejero, la persona de máxima confianza, quien escucha al deportista, quien negocia sus contratos como deportista y también promueve contratos publicitarios, quien le defiende ante situaciones complejas que puedan surgir con el club o en otros ámbitos y, en algunos casos, también le ofrece asesoramiento de cómo invertir las ganancias obtenidas.

El agente, por sí mismo, no puede conseguir que un deportista llegue a lo más alto, pues ello dependerá de la calidad que tenga el propio deportista. Pero en las mismas condiciones, un deportista con un buen agente que trabaje rigurosamente para su cliente conseguirá dar a su carrera el plus que le impulse definitivamente a lo más alto.

¿Quién lo contrata habitualmente: el club o el jugador?

 Ambos dos. Antes he conectado la figura del agente con la del deportista. Realmente, esa es la relación primaria, agente-deportista. De hecho, así surgió la profesión. Pero ello no quita para que en determinadas operaciones, los clubes contacten con un agente para conseguir la contratación de un deportista. Bien por estrategia del propio club o porque éste tenga especial relación con un determinado agente, puede que el club sea quien contrate al agente.

Tampoco faltan las operaciones en las que el agente actúa tanto para el club como para el deportista en la misma operación. La figura del doble agente exige prudencia y que ambas partes conozcan con anterioridad al inicio de las negociaciones que el agente actúa en esa doble representación. Una práctica admitida tanto en la legislación civil como en la reglamentación federativa, pero como digo obliga a la máxima transparencia para evitar malas conductas.

No obstante, atendiendo al número de deportistas y que son éstos quienes más requieren de un asesoramiento especializado y de la experiencia en las negociaciones, la relación negocial mayoritaria será la de agente-deportista.

¿Quién debería contratarlo y por qué? ¿Cuál es la diferencia en términos tributarios entre que lo contrate uno u otro?

 A la primera pregunta, aquel que necesite los servicios del agente que, como antes he indicado, en la mayoría de las operaciones será el deportista.

La segunda requiere una breve introducción. El agente que representa a un deportista procura que el resultado de la negociación sea lo mejor para su representado. Busca conseguir la mayor retribución para el deportista, bonus y otros beneficios. Dentro de esta negociación siempre está presente la problemática de los impuestos a pagar, que el agente intentará negociar cantidades netas con el fin de que la carga fiscal se traslade y sea soportada por el club. Por último está quién se hace cargo del pago de la comisión del agente y éste intentará que sea el club.

Hecha la anterior introducción, aquí radica el problema. Si el agente realiza su trabajo para el deportista (porque le representa, hay contrato de representación entre ambas partes, etc.), el servicio está siendo prestado para el deportista, no para el club. Si dentro de la negociación se consigue que sea el club quien pague la comisión al agente, dicho pago obedece a un pago que el club hace al agente por cuenta del deportista (receptor del servicio). Por consiguiente, tal pago no es un gasto para el club sino parte de la retribución salarial que el club abona al deportista. No importa que la factura haya sido emitida a nombre del club, pues la realidad de la operación es que el servicio se prestó al deportista. Cierto que el club también puede requerir los servicios del agente y en tal caso el servicio se presta a dicha entidad.

Pero cuando el agente actúe en representación del deportista, lo pagado por el club tendrá la consideración fiscal de mayor salario para el deportista. En función de para quién el agente preste el servicio, el efecto fiscal será diferente: si actúa para el club, será gasto deducible para éste. Si actúa para el deportista y la comisión es abonada por el club, estamos ante un pago delegado que hace el club de parte del salario que corresponde al deportista. Y obviamente, para éste, tal y como está actualmente configurada la ley del IRPF, dicho pago no podrá ser deducido para la determinación del rendimiento neto del trabajo.

¿Cuáles son los principales problemas sin resolver en la tributación de figuras intermediarias como la del agente de deportistas?

 El agente realiza una actividad económica y, como cualquier otro profesional, debe tributar por los rendimientos netos obtenidos. Su problemática puede equipararse a la de otros profesionales, como un abogado, médico o un apoderado taurino.

Dos problemas, sin embargo, quiero apuntar. El primero es el que he expuesto en la anterior pregunta, cuando el agente presta el servicio al deportista. Éste no puede deducirse como gasto el pago realizado al agente (sea directamente o como pago que haga el club). Al final, ello incide en el agente porque el deportista debe soportar que esa parte destinada al pago de la comisión del agente tribute como rendimiento del trabajo, posiblemente al tipo más alto de la escala del IRPF.

Y entonces se produce el efecto de trasladar ese impacto fiscal a la comisión debida al agente, tal que éste ajuste su retribución una vez deducido lo que el deportista debe pagar a la Hacienda Pública. La solución viene por la vía de que el deportista pueda deducirse como gasto lo pagado al agente a la hora de determinar sus rendimientos netos del trabajo. No obstante, entiendo que todavía se está lejos de un cambio legislativo en la dirección apuntada.

El segundo de los problemas viene dado en la utilización de sociedades de capital, una práctica muy habitual en el colectivo de los agentes de deportistas. Siendo un mecanismo totalmente legal, sin embargo, la AEAT ha entendido que se está ante una actividad económica de carácter profesional y es gracias a la prestación llevada a cabo por el agente lo que origina los ingresos de la sociedad, no aportando ésta nada a la actividad. En tal caso, la AEAT entiende que la utilización de la sociedad obedece a una causa fiscal, disfrutar de tipos impositivos más bajos. El resultado, la imputación al agente de los beneficios obtenidos por la sociedad para someterlos a la escala progresiva del IRPF (más alta que la del Impuesto sobre Sociedades).

Ello provoca gran incertidumbre y el uso de sociedades de capital (figura admitida por el ordenamiento jurídico) debería respetarse por la Administración tributaria sin realizar esos ajustes e imputaciones en el IRPF de los agentes. Tratándose de sociedades que declaran la totalidad de sus ingresos y gastos, teniendo una una personalidad jurídica propia y diferenciada de los socios, debe admitirse como válida tal forma de organizar una actividad económica y los servicios de la inspección de la AEAT deberían centrarse en investigar si la sociedad tributa correctamente, no después en derivar los beneficios al agente.

Es el claro ejemplo de que la legislación fiscal es una especie de isla desconectada del resto del ordenamiento jurídico, cuando ello no debería ser así. Con ello no quiero dar una imagen de amparar conductas fraudulentas. Al contrario, hay que perseguirlas, pero cuando un contribuyente hace uso de lo que el ordenamiento jurídico le proporciona, debe respetarse tal actuación.

Resumidamente, ¿qué propuestas recoges en tu libro La fiscalidad de los agentes deportistas? 

El manual es un estudio de todos los impuestos que inciden en la actividad de los agentes deportistas. Se ha buscado más la explicación de cómo está configurada la legislación fiscal que la de proponer soluciones. El objetivo es que los agentes conozcan cómo les afectan los diferentes impuestos (IRPF, IVA, Sociedades,…) y, de esta manera, obtener respuestas a muchas dudas que puedan plantearse.

La obra se completa con muchos ejemplos y una amplia recopilación de la doctrina de la Dirección General de Tributos y de resoluciones de los tribunales de justicia. Nada mejor que ofrecer al lector cuál es la opinión de quienes van a resolver sobre los problemas que pueden plantearse a los agentes en el día a día de su actividad.

Estamos ante una obra didáctica, explicativa, cuyo objetivo es ser una guía para este tipo de profesionales, pero también extensiva a otros profesionales de la intermediación, pues en todos ellos encontramos rasgos comunes en su tributación. Las modificaciones vendrán dadas por el legislador, pero entiendo que el contenido de la obra va a poder servir durante tiempo, pues no se atisban grandes o sustanciales cambios en la fiscalidad de estos profesionales.

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