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Personalidad jurídica del robot: ¿es necesaria?

La implantación de la robótica en la vida diaria ya se ha producido, y el desarrollo tecnológico de la misma va a ser cada vez mayor. Por ello los problemas éticos, jurídicos y sociales que plantea no pueden dejarse para un futuro y hay que ir abordándolos ya.

No obstante, por el momento aún no se puede hablar de robots inteligentes totalmente autónomos que interactúen con los seres humanos. Es necesario, plantearse la necesidad de regular de forma adecuada la robótica, como ha hecho la UE, preocupándose desde un punto de vista ético del impacto sociológico y de los principios que han de regir la investigación y fabricación de los robots. 

Consecuentemente, aunque no esté dicho en la Resolución, la ética en la investigación sobre robots y su fabricación exige que éstos no sobrepasen unos límites en su autonomía y capacidad decisoria, que supongan su falta de control por las personas. Los robots son y deben seguir siendo máquinas, aunque tengan un nivel elevadísimo de desarrollo, al servicio de las personas.

Es precisa la exigencia a diseñadores de que su trabajo se adecúe a estas exigencias de seguridad. Los fabricantes deberían estar obligados a la obtención previa de una licencia de preproducción que garantizara que los robots que fabriquen no superan un nivel de autonomía e imprevisibilidad en sus actuaciones que los conviertan en productos con un bajo nivel de seguridad.

Ha de tenerse muy en cuenta el hecho de que determinados tipos de robots van a ser utilizados por personas vulnerables, lo que obligará a que cuenten con un mayor nivel de seguridad considerando las necesidades de estas personas.

Sobre la responsabilidad civil

Asimismo ha de preverse la regulación de la responsabilidad civil por los daños causados por los robots. También ha de tenerse en cuenta la necesidad de revisar y adaptar la actual normativa de responsabilidad contractual, a la vista de las posibilidades de los robots de celebrar contratos o negociar cláusulas contractuales. Es preciso para el buen funcionamiento del mercado interior que esa normativa se elabore a nivel europeo, y es conveniente que todo ello se haga a través de normas de máxima armonización.

La Resolución refleja ya un primer paso, pero no es sencillo proseguir más allá de establecer una serie de principios esenciales bastante genéricos, como son el que, junto a la exigencia de comportamientos éticos de fabricantes e investigadores, se apunte a una responsabilidad objetiva y a la priorización de la indemnización de los daños que atañen directamente a las personas.

Para la creación de esa futura normativa es esencial que haya una labor de investigación conjunta entre científicos y juristas, ya que todo lo referente a la robótica y la inteligencia artificial es un sector fuertemente tecnificado y los conceptos que se manejan no resultan sencillos para quienes no son peritos en la materia. Es complejo regular ahora situaciones que aún no se han producido, por lo que habrá que proceder conforme los problemas se vayan evidenciando al hilo del desarrollo tecnológico, pero con el control de que la investigación se realice dentro de los límites de la ética tal y como se establece en el Anexo de la Resolución.

No parece muy útil, desde el punto de vista de la responsabilidad civil, la creación de una personalidad jurídica de los robots, con el propósito de que al ser éstos algún día plenamente autónomos, respondan por sí mismos de los daños que puedan causar. Tanto porque no resulta compatible con los principios éticos mencionados [en Robots y responsabilidad civil]  que llegue a existir un robot que aprenda y tome decisiones que puedan ser peligrosas sin ningún control humano, como porque difícilmente podrán indemnizar a sus víctimas, si carecen de patrimonio, y las alternativas para adscribir, a través de seguros obligatorios y fondos de compensación cantidades de dinero para el pago de los daños que causen no resulta convincente.

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