Malas señalizaciones y falta de investigación, dos asignaturas pendientes

La última modificación del CP (LO 1/2015), en la que se contempla la despenalización de los accidentes de tráfico en el caso de lesiones que no revistan la perdida, lesión o deformidad de un miembro  (y por supuesto cuando solo resulten daños materiales), supone a mi entender una falta de consideración de las víctimas de este tipo de accidentes.

De lo penal a lo civil 

Además conlleva una impunidad para los transgresores de las normas de tráfico cuando tiene como resultado un accidente de tráfico, lo que no deja de ser paradójico e incongruente, dado que, si ya desde la modificación normativa (LO 15/2007), un conductor por el simple hecho de circular superando unos límites de velocidad establecidos puede ser imputado por un delito de “conducción temeraria”, actualmente con la modificación del 2015, si sufre un accidente de circulación por esta misma causa con un resultado solamente de “daños materiales”, el caso se resolverá por vía civil y su conducta no va a tener ningún tipo de reproche en el ámbito penal. Es más, el asunto se solventará con una simple indemnización para la parte perjudicada, es decir, por el simple arreglo entre las Compañías de Seguros.

Mi punto de vista aquí es que las conductas imprudentes con resultado de accidentes de circulación como “delitos de peligro real” deben ser contemplados no por la mera entidad del resultado, sino por la gravedad de la acción que dio lugar al mismo (accidente) al margen de la gravedad de las consecuencias: muertes, lesiones graves, leves o incluso solamente daños materiales, dado que, en algunos casos las consecuencias del accidente son simplemente circunstanciales, así acciones que revisten gran peligrosidad solo producen unos simples daños, mientras que otras que en principio no revisten un riesgo eminente de accidente o en el caso de producirse las consecuencias que se prevén de poca gravedad, tiene un resultado de muerte.

Por tanto, la valoración de la peligrosidad de la acción debe hacerse “ex ante” y no simplemente “ex post”, como ocurre en muchos casos.

Asimismo, es digno de mención que por lo que respecta a la Administración, tanto Estatal, Local y de las Comunidades Autónomas, se ha observado y constatado como en muchos de los accidentes se aprecia una negligencia en la señalización de las distintas carreteras, dado que así como en unas ocasiones ésta es inexistente, en otras es inadecuada o excesiva, lo que conlleva en el usuario de la vía, una inseguridad e incertidumbre a la hora de conducir y decidir sobre el itinerario a seguir, provocando con ello un riesgo de accidente.

Vacío legal en los resaltos  

Dentro de este apartado de la mala señalización, llama poderosamente la atención, la existencia en muchos lugares, principalmente en travesías y cascos urbanos de los conocidos como “resaltos”, que por culpa de un vacío legal en este punto, muchos responsables de ayuntamientos han establecidos en las vías públicas de los municipios de su competencia, este tipo obstáculos estructurales de manera arbitraria, de dimensiones desproporcionales y muy superiores a los que establece la (O.FOM/3053/2008 de 23 de Septiembre), lo cual junto a su mala señalización e iluminación, no dejan de ser un peligro para conductores y vehículos que los padecen.

Siendo del parecer al respecto, que estos obstáculos en la carretera, bien podrían tener un acomodo penal en el Artº 385,1 CP, cuando entre otras disposiciones establece que:

“serán castigados con pena de prisión de 6 meses a dos años…el que originare un grave riesgo para la circulación de alguna de las siguientes formas: 1º colocando en la vía pública obstáculos imprevisibles…o por cualquier otro medio”.

La propuesta que da título a mi trabajo de investigación precisamente es “la teoría de la imputación objetiva”, un instrumento idóneo a la hora de averiguar las causas de los accidentes; el concepto de esta teoría nace en 1927 y se difundió en Alemania sobre todo desde 1970 de la mano de Roxin. En España fue introducido a finales de esta década por penalistas como Luzón Peña y adquirió poco a poco un carácter jurisprudencial. Básicamente nace con la vocación de corregir los errores y deficiencias de las distintas teorías de causalidad existentes con anterioridad: Relevancia, Adecuación o Equivalencia de condiciones; pues en los criterios de esta teoría y principalmente el correspondiente al “Fin de protección de la norma”, se delimitan los casos de responsabilidad en los accidentes de tráfico.

Es igualmente importante reseñar, los principios jurisprudenciales establecidos para corregir las deficiencias apreciadas en la aplicación de esta teoría, como son: Concurrencia de culpas, incremento del riesgo y principio de confianza. Siendo preciso indicar que con respecto a este último surgen a su vez otros a los efectos de delimitar e interpretar su verdadero alcance a la hora de llevar a cabo su verdadero alcance en su aplicación.

En “Imputación objetiva en los accidentes de tráfico” rastreo e investigo 137 sentencias del TS, realizo un estudio analítico de los anuarios de la DGT entre los años 2006 y 2012 y ofrezco un informe fotográfico de distintos puntos de nuestra red viaria, en que se aprecia una mala señalización.

Hay dos conclusiones de mi investigación que me gustaría compartir:

  • Es necesaria una mejor formación de funcionarios y jueces responsables de investigar y resolver este tipo de accidentes
  • La inoperante modificación penal con respecto a los delitos imprudentes y la dispersión normativa sobre la señalización hace necesario establecer una normativa penal y más eficiente en cuestiones de accidentes de tráfico y seguridad vial (véase la establecida por el Ministerio de Fomento para los referidos “resaltos”), dado que estas normas deberían ser vinculantes en todas las carreteras por igual, y de ese modo los ayuntamientos no podrían establecer estos obstáculos estructurales, de forma indiscriminada y arbitraria.

7Comentarios

  • Tomás dice:

    Muy interesante…sobre todo lo de los resaltos…a ver si las autoridades toman nota y ponen orden con una normativa clara y concisa para todas las administraciones del estado

  • Carlos Bueno dice:

    Mucha razón lleva el autor de éste libro en el que plasma tantos errores evidentes, así como abusos continuos de la legislación vigente por parte de los Ayuntamientos en lo referente a los incómodos y nefastos “resaltos” llamados “lombos” en mi ciudad. En dicha ciudad (Pontevedra) es tan abusiva la frecuencia de estas barreras que son un verdadero tormento por sus dimensiones exageradas. Particularmente, conduco moto, y cada vez que salgo del “resalto” se produce un golpe que me repercute en los riñones.
    Mis felicitaciones a la llegada de éste libro y su autor, y que sirva de guía a los que malinterpretan la normativa.

  • Adolfo dice:

    Un artículo muy interesante y muy bien documentado. Enhorabuena Adolfo.

  • Pedro R. Diego López dice:

    Me parece un estudio muy interesante yo diria q imprescindible y pienso q deberia ser obligatirio estudio para profesionales de seguridad vial.

  • Tina dice:

    Un trabajo bien hecho e interesante. Enhorabuena Adolfo.

  • Tony dice:

    Tremendo trabajo!!!!

  • Teresa Area dice:

    Un concienzudo trabajo que aporta una visión de la realidad actual.

    Enhorabuena Adolfo

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