Ley de los animales: hacia un reconocimiento en España

El 13 de diciembre del año pasado fue día significativo en la evolución de la concepción de los animales en España, o eso parece. Ese día se aprobó una Proposición de Ley de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales. Esta iniciativa, presentada por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, logró un apoyo unánime de toda la Cámara, un hecho que puede definirse de singular en esta Legislatura.

La iniciativa, ahora objeto de este breve apunte, en gran medida es el reconocimiento, algo tardío, de la necesaria modificación de la consideración de los animales en el Derecho Privado, todo ello bajo la premisa de su condición de seres sensibles.

De tramitarse, los animales ahora serán “seres sensibles”

En este escenario no puedo negar la transcendencia de las propuestas contenidas en la Proposición pero igualmente no puedo afirmar que aportará grandes y originales novedades que supondrán un hito en el campo del Derecho, pues hay que partir del hecho que son distintos países los que ya han modificado sus Códigos Civiles—por ejemplo Austria, Suiza, Francia o Portugal— con el fin de reconocer a los animales como seres sensibles y excluirlos de la condición de bienes muebles, pese a que, como en aquéllas,ahora se prevé que “solo le será aplicable el régimen de los bienes en la medida que sea compatibles con su naturaleza y con la normas destinadas a su protección”. Igualmente gran parte de las medidas previstas ya se encuentran en el ordenamiento jurídico español, introducidas por las normas autonómicas de protección animal que desde 1988 se han ido aprobando, por el Código penal y por las resoluciones judiciales que ha ido creando un espacio de reconocimiento de la singularidad de los animales,todo bajo del marco de la normativa de la Unión Europea que reconoce expresamente la condición de los animales como seres sensibles desde hace años.

Resulta de interés observar que la Proposición no reconoce expresamente un tercer género, pues no niega que los animales sean bienes muebles, como en su día se hizo en el libro V del Código civil catalán, sino que de una manera más sutil, tras reconocer que son seres vivos dotados de sensibilidad, solo se les aplicará el régimen de los bienes en la medida que sea compatible con su naturaleza y con las disposiciones destinadas a su protección. En este contexto prevé los derechos al disfrute y a la disposición de los mismos pero estableciendo limitaciones como el abandono, el maltrato o el sacrificio fuera de lo permitido por las normas. Igualmente se establecen algunas modificaciones en materia de ocupación, usufructo o posesión, entre otras cuestiones.

Animales de compañía y domésticos

Los animales domésticos no son igual que los de compañíaEn la Proposición destaca el régimen de los animales de compañía —que erróneamente equipara a los domésticos, confundiendo categoría y función— para los que se prevé la necesidad de que el convenio regulador,en los casos de divorcio o separación, recoja el destino de los mismos, debiendo tener en cuenta los intereses de los miembros de la familia y el bienestar animal, pudiendo incluso preverse el reparto de los tiempo de disfrute si fuera necesario. Igualmente admitida la demanda el Juez deberá determinar atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar del animal, si los animales de compañía se confían a uno o a ambos cónyuges, la forma en que el cónyuge al que no se le hay confiado podrá tenerlos, así como las medidas cautelares para conservar el derecho de cada uno de ellos, se articula un régimen de responsabilidad por los daños que hayan podido sufrir los animales de compañía que incluye los morales, se prevé la prohibición de pacto de extensión de la hipoteca a los animales de compañía así como inembargabilidad de los mismos, sin prejuicio de las rentas que puedan producir.

Una Ley de los animales que recogería “lo mejor de cada casa”

Por tanto, mi impresión es que esta propuesta de modificación ha hecho acopio de lo mejor de cada casa. Así delas leyes de protección animal recoge: la prohibición de embargo, la prohibición de abandono, la prohibición de sacrificio de los animales sanos, la necesidad de venta de los animales en adecuadas condiciones sanitarias y tras un tiempo mínimo de vida; del Código penal, el abandono y el maltrato —tipos que han ocasionado una pérdida significativa del poder sancionador previstos en las normas autonómicas— y de las resoluciones jurisdicciales las líneas que reconocen un régimen especial de los animales en los casos de ruptura de la relación conyugal o la valoración moral del daño, sin que ello me haga olvidar que algunas de las precisiones de las reformas propuestas ya se podían inferir del Código civil vigente.

Con todo, lo cierto que el caso de que se produzca finalmente la aprobación de la Propuesta de Ley, hecho que espero y deseo, se habrá logrado a través del Código civil, lo que no ha conseguido el Legislador nacional a través de una Ley específica. Esto es, establecer un estatuto común para todos los animales, aunque las cotas de mayor protección sean para los animales de compañía. Un marco que recoge parte de los avances disgregados de las últimas décadas y que supone un paso incuestionable en la materia aunque sea en gran parte de naturaleza consolidante, al menos en la versión inicial, pero todavía queda la tramitación parlamentaria que abre la oportunidad para nuevas incorporaciones y mejoras.

Para ampliar más sobre esta materia, en Editorial Reus, hemos lanzado recientemente la colección “Animales y Derecho“, colección que codirige el autor de esta entrada.La vocación de esta colección, codirigida junto con Jesús Ignacio Fernández Domingo, es abrir un espacio de reflexión sobre los múltiples aspectos y facetas en los que el Derecho se ocupa y preocupa de los animales, directa o indirectamente, con independencia de la categoría a la que pertenezcan o de la función que desempeñen.

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